A través de actividades de reforestación, el proyecto Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario, junto a diversas comunidades locales, buscan la recuperación de esta especie.

Departamento de Izabal, Guatemala, 24 de julio de 2020.  Todos los días, pescadores de Izabal, departamento situado en la costa atlántica de Guatemala, observan con preocupación cómo los bosques de mangle se van extinguiendo. La angustia se apodera de ellos, porque los manglares – áreas donde crecen estos bosques – permiten la proliferación de una diversidad marítima que posibilita la pesca artesanal, actividad que podría desaparecer, y que ha beneficiado a varias generaciones.

La deforestación podría acabar poco a poco con el mangle – especie que es un refugio para aves, mamíferos y peces –, y que genera además un paisaje paradisiaco natural. Esta especie de árbol es usada como madera para construir viviendas de descanso o para desarrollar emprendimientos turísticos privados, actividades que se incrementan con el paso del tiempo.

Jeff Taqué, ingeniero en Gestión Ambiental, explica que el mangle crece en las orillas de los ríos y mantiene parte de sus troncos y raíces debajo del agua. Añade que los manglares cobran mayor relevancia en Izabal dado que protegen las costas contra las mareas, y representan una barrera frente a huracanes e inundaciones.  “Se están haciendo esfuerzos para preservar esta especie a través de la reforestación en áreas que fueron afectadas” añade el ingeniero Taqué, quien está realizando un estudio sobre el mangle en el marco del proyecto Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario, que cuenta con el financiamiento de la Unión Europea, a través del programa EUROCLIMA+.

“Los pobladores han comprendido que sin la existencia del mangle es imposible completar el ciclo de la naturaleza.”

De acuerdo con el ingeniero Taqué,” los peces nacen en las aguas de este árbol y más tarde migran al mar, donde son capturados para ser comercializados. Si desaparece el mangle se interrumpe este ciclo y afecta directamente a la actividad pesquera a mayor escala, de la cual depende el 70% de los ingresos económicos en las comunidades.”.

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Los manglares albergan a diversas especies de animales, quienes dependen directamente de este ecosistema para sobrevivir

Desde el 2019, el proyecto Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario se involucra en el programa de reforestación del mangle en las aldeas de Livingston y Puerto Barrios ubicadas en Izabal, y desde entonces se ha logrado establecer una Mesa del Mangle por medio de la cual los líderes y lideresas comunitarias, junto a los pescadores, comparten sus preocupaciones y soluciones en torno a esta especie.

Los procesos de reforestación en estas comunidades se realizan de dos maneras:

  • A través de la siembra directa del mangle en el terreno a reforestar. Usan cañas de bambú como base para colocar la planta de mangle, se asegura que esta especie crezca en su hábitat natural y con ello se adapte mejor. Este proceso ha tenido éxito, pero aún se encuentra en fase de experimentación.
  • A través de viveros, donde se cultivan los árboles de mangle, y luego se reforestan directamente en los manglares. Este método tuvo poco éxito porque la supervivencia de la especie es baja.

Contribuir a la recuperación de los bosques del mangle es importante dado que, según el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, permiten la captura de aproximadamente 2.8 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Actualmente el proyecto tiene en curso la elaboración de un informe sobre la existencia de esta especie en Izabal, enfocado en el área Protegida de Uso Múltiple del Río Sarstún. Se pretende extender a las áreas protegidas del Parque Nacional Río Dulce, Salvador Lagunita y Cayo Quemado.

El proyecto también está realizando un estudio multitemporal del ecosistema del mangle y se ha logrado obtener información sobre el comportamiento de la especie. A la fecha se han identificado 1169 hectáreas de mangle, en el área de Río Dulce (Izabal) donde, y se trabaja en la actualización de datos que se entregará en los próximos meses.  Gracias a ello se contribuye a hacer frente al cambio climático, pero también a mejorar la calidad de vida de los pobladores proporcionando ingresos económicos a través de la pesca, y encuentran en el mangle a uno de sus mejores aliados.

DATOS 

  • Las principales especies de mangle afectadas son El Rojo (Rhizophora mangle); El Blanco (Laguncularia racemosa); el Botoncillo (Conocarpus erectus) y El Negro o Madre sal (Avicennia germinans).
  • El proyecto “Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario” es parte del sector Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas del programa EUROCLIMA+, implementado por las agencias EF y GIZ. Conoce más sobre el proyecto aquí.

Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España. Su objetivo es reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países América Latina y el Caribe promoviendo la mitigación y adaptación al cambio climático, la resiliencia y la inversión. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y ONU Medio Ambiente.

Contacto para más información: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fotos: Mario Rubio Balcárcel