Cada país tiene recursos para anticipar eventos extremos. Pero, necesitamos mejorarlos, adaptarlos y redefinirlos” Celeste Saulo, Argentina

Cada país tiene recursos para anticipar eventos extremos. Pero, necesitamos mejorarlos, adaptarlos y redefinirlos” Celeste Saulo, Argentina

A continuación se presenta un resumen de una entrevista realizada por la UNFCCC a la doctora Celeste Saulo, directora del Servicio Meteorológico Nacional de Argentina (SMN) y vicepresidenta 2ª de la Organización Meteorológica Mundial.
 
El SMN lidera uno de los proyectos que EUROCLIMA+ está financiando a través del componente Gestión del Riesgo implementado por AECID y AFD. Más detalles sobre el proyecto: https://bit.ly/2MxS2fB
Ver entrevista completa en https://bit.ly/2Wblg81

Dentro del componente de reducción del riesgo de desastres, ¿por qué han optado por un proyecto sobre sequías e inundaciones?

Ambas amenazas son altamente frecuentes en nuestra región y es necesario planificar acciones coordinadas entre los países para tener sistemas de alerta temprana. Sólo a partir de esfuerzos conjuntos y análisis a niveles de cuencas, que son compartidas entre dos o más países, se puede alcanzar mayor efectividad en cualquier medida de adaptación y mitigación de desastres e impactos asociados al cambio climático.

¿A cuántos millones de personas afecta la problemática de la sequía en el sur de América del Sur?

Sin lugar a duda, afecta a decenas de millones, dado que impacta directamente en la producción de alimentos, así como en la generación de energía hidroeléctrica, entre otros.

¿Quiénes son los principales beneficiarios del proyecto y cuándo se esperan los primeros resultados?

Los principales beneficiarios del proyecto serán los tomadores de decisión tanto del campo productivo como social, que contarán con información adaptada a sus necesidades. El proyecto dura 3 años y los resultados irán apareciendo gradualmente.

¿El proyecto comprende la creación de empleo o se basa sobre todo en equipamiento y refuerzo de las capacidades para la recogida y análisis de los datos?

El proyecto apunta directamente a la generación de capacidades en los seis países que participan: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Esas capacidades van desde la recopilación de datos, hasta su análisis y control de calidad, lo cual permite un monitoreo del estado del sistema en términos de la situación hídrica y meteorológica. A ello se le sumarán herramientas para el pronóstico de situaciones meteorológicas que restrinjan o pongan en riesgo la disponibilidad de agua. Además, se diseñará un sistema basado en los usuarios de la información y no en los proveedores de esta. Ese cambio paradigmático es central si queremos que la información se inserte plenamente en los esquemas de decisión y en el manejo de recursos.

¿Exactamente cuáles serán las acciones prácticas que se llevarán a cabo?

El trabajo interdisciplinario será esencial. Toda la información estará disponible en plataformas que sean accesibles a esos usuarios y se mantendrán de modo operativo una vez terminado el proyecto. Por eso es clave la participación de los servicios meteorológicos e hidrológicos de la región, que somos los responsables de mantener operativos estos sistemas.

Antes de contar con este proyecto, ¿era posible predecir de alguna manera el riesgo de desastres relacionados con sequías o episodios climáticos extremos?

Cada país tiene algunos recursos para poder anticipar eventos extremos. Y, sin dudas, todos necesitamos mejorarlos, adaptarlos y redefinirlos continuamente. Este proyecto contribuirá a generar una plataforma común, acorde al estado actual del conocimiento, con el importante valor agregado que deviene de la coordinación, el intercambio de buenas prácticas y la existencia de un sistema al que tendrá acceso toda la región.

Los pueblos indígenas y las minorías suelen ser los más afectados por la degradación de las tierras. ¿Van a contar con los conocimientos de los pueblos autóctonos para predecir, o en su defecto, mitigar, los efectos de las sequías y las inundaciones?

Seguramente intentaremos trabajar con esas minorías a partir de proyectos piloto. Pretender que un único sistema llegue a todos es imposible. Pero desde una base que haya tratado de contemplar diversos actores y necesidades, es más probable que lleguemos a más personas. El trabajo territorial es el engranaje más sensible y al que debemos llegar usando los saberes tradicionales de los pobladores. Pero en esa escala, es necesario ir por proyectos más enfocados. Será, muy probablemente, una fase que seguirá a este proyecto.

En la COP24, el Secretario General de la ONU exhortó a los países a que aumentaran la ambición de sus contribuciones para conseguir el objetivo de los 1,5 grados del Acuerdo de París. ¿Cómo puede contribuir este proyecto a conseguir este objetivo?

Este proyecto puede contribuir al logro de esa meta, si bien no apunta directamente a ella. Si logramos un sistema que permita gestionar mejor los recursos hídricos y consecuentemente la generación de energías limpias, no hay duda de que se puede contribuir a bajar la emisión de gases de efecto invernadero.

¿Le gustaría destacar algún aspecto en concreto de este proyecto no tanto a nivel técnico sino más a nivel comunitario?

En mi visión, lo más destacable de este proyecto es la participación de seis países de Sudamérica, de forma conjunta, con la de expertos de otros países y regiones, como por ejemplo Estados Unidos y México, así como también el apoyo de la Organización Meteorológica Mundial. Esta articulación es un capital muy valioso que no sólo acelerará la obtención de resultados, sino que tiene el potencial de ser reproducido por otros países con economías en desarrollo, como las nuestras. La idea de capitalizar las fortalezas regionales, sumar buenas prácticas y abrirse a compartirla con otros países u organizaciones es muy poderosa y me satisface que Argentina aporte su grano de arena en esta construcción colectiva.

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