El proyecto Bosques Amazónicos y Cambio Climático difunde los primeros resultados de una investigación que incentiva el uso sostenible de los recursos forestales.

Bolivia, 15 de octubre de 2020. Durante 10 meses, especialistas del proyecto Bosques Amazónicos y Cambio Climático conocieron, analizaron y evaluaron 12 empredimientos comunitarios ubicados en Pando (Bolivia) y Madre de Dios (Perú), que aprovechan recursos no maderables como los frutos del bosque (asaí, castaña y cacao) e implementan sistemas productivos sustentables (ecoturismo, piscicultura, y sistemas agroforestales).

Las asociaciones y pequeñas empresas dedicadas a la comercialización de los frutos afrontan diversos retos y problemáticas que se ven mermadas por el cambio climático. Con la intención de analizar los casos y proponer soluciones, se desarrolló el estudio “Gestión de Recursos Forestales No Maderables en Bolivia y Perú” que arrojó 10 aprendizajes, y permiten sentar una base sólida para que futuros emprendimientos tengan una hoja de ruta más clara y puedan hacer uso eficiente y sostenible de los recursos del bosque.

El proyecto Bosques Amazónicos y Cambio Climático comparte los primeros diez aprendizajes: 

  1. Potenciar las capacidades. Las familias que trabajan en la cosecha y recolección de recursos no maderables necesitan capacitarse para mejorar los procesos de transformación de los frutos. Si bien tienen conocimiento con relación a la extracción de especies como castaña, asaí o cacao, aún es necesario potenciar aprendizajes para administrar los beneficios que se generan.
  1. Acortar las brechas en la planificación. Es importante que las comunidades indígenas y campesinas cuenten con conocimiento y capacidades para elaborar instrumentos de planificación para el manejo de recursos no maderables. Generalmente dependen del apoyo de técnicos externos que representa un costo adicional.
  1. Mejorar el acceso a los mercados. Las familias que son recolectoras y productores de frutos no tienen un acceso directo a los mercados. Para ello, requieren de intermediarios (quienes generan el vínculo entre la empresa y las comunidades) y generalmente fijan los precios y/o generan distorsión para que puedan ser comercializados.
  1. Optimizar los precios. Los empredimientos son desarrollados por familias indígenas y campesinas y pocas veces se realizan cálculos de rentabilidad. Es importante fortalecer los aprendizajes locales para que puedan hacer análisis de los costos sobre recolección de un recurso y los beneficios que se obtienen.
  1. Incentivar la igualdad. La participación de la mujer en las iniciativas es fundamental para el abastecimiento y transformación de los recursos. Es necesario afianzar los roles de liderazgo operativo y gerencial.
  1. Relación comunitaria. Todos los emprendimientos presentan relaciones de reciprocidad con la comunidad, que es referente para el acceso y manejo de recursos. Contribuye también a la gestión integral de las áreas protegidas, territorios indígenas, municipios, comunidades nativas, entre otros.
  1. Revalorar el bosque. El aprovechamiento sostenible de los recursos no maderables permite valorizar el bosque, y evitar la deforestación. Es indudable la contribución de los empredimientos a la conservación de la biodiversidad y a las funciones ecosistémicas. En lugares donde se aprovecha la castaña se ha registrado la presencia de jaguares y pumas, indicadores del buen estado del bosque.
  1. Enfrentar y adaptarse el cambio climático. Las iniciativas analizadas son vulnerables al cambio climático y no existe información climática ni de alerta temprana. Las familias aplican prácticas como selección de semillas para ser más resilientes, sin embargo, no es suficiente. Es fundamental identificar acciones que incrementen sus capacidades adaptativas, como el adecuado manejo del agua en época de sequía, por ejemplo.
  1. Incremento de la vulnerabilidad climática y económica. Las sequías e inundaciones incrementan la vulnerabilidad climática de las comunidades, y a su vez la variabilidad económica internacional con respecto a los productos también los afecta. Por ende, están expuestos a factores externos que afecta sus actividades.
  1. Incentivar la diversificación productiva. La venta de castaña puede representar entre 50% y 70% de los ingresos anuales en algunas comunidades, pero también los hace vulnerables si la producción es afectada por el cambio climático. Por ello, es importante diversificar las fuentes de ingreso, aprovechar diversos frutos permite que las familias sean más resilientes a los efectos del cambio climático. Existen otras actividades de bajo impacto al bosque que son importantes en la diversificación como los sistemas agroforestales, ecoturismo, y pesca.
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Es importante diversificar las fuentes de ingreso de las familias que trabajan con castaña. Aprovechar diversos frutos permite que sean más resilientes a los efectos negativos del cambio climático.

La metodología para acceder a la información fue crucial en la investigación porque se llevaron a cabo talleres con instituciones facilitadoras que apoyan a los diversos empredimientos. Asimismo, se analizaron los datos preexistentes, además hubo participacion directa de actores locales y familias productoras, quienes constituyen la principal fuente de conocimiento y reflexión respecto a la relación que se establece con los bosques y la dinámica en la economía, alimentación y salud.

Luis Arteaga, director del proyecto explica que los resultados finales y detallados serán publicados durante las próximas semanas, y han servido para implementar 4 experiencias piloto:

  • Bolivia:
    Manejo de castaña en el territorio indígena Tacana
    Manejo de asaí en la subcentral Bernandino Racua
  • Perú:
    Manejo de Castaña en la comunidad nativa Palma Real
    Cultivo de cacao en sistemas agroforestales en la comunidad nativa Infierno

Los aprendizajes son un aporte a otros emprendimientos que trabajan en el manejo de bosque frente al cambio climático, principalmente para regiones con potencial en aprovechamiento de castaña, asaí, cacao, recursos pesqueros, turismo entre otros”, resalta Luis Arteaga.

 De esa manera, se mejora la calidad de los productos, se avanza en los procesos de transformación y se busca la transparencia de la relación con los intermediarios para el acceso a los mercados. Asimismo, se promueven mecanismos de distribución equitativa de los beneficios generados, se incrementan las capacidades para que las familias puedan acceder a créditos económicos y a la vez se establecen sistemas de monitoreo para evaluar los avances de los empredimientos.

También se promueve la diversificación de los medios de vida a partir de otros recursos del bosque y se implementan acciones que reduzcan su vulnerabilidad climática como: manejo adecuado del agua, sistema de alerta temprana para detectar reducción de la producción debido a sequías, entre otras.

Las acciones fortalecerán las capacidades adaptativas de los emprendimientos locales para reducir su vulnerabilidad y así garantizar que los recursos forestales no maderables constituyan una estrategia de adaptación al cambio climático basada en el ecosistema del bosque amazónico”, finaliza Arteaga.

Dato:

  • El proyecto Bosques Amazónicos y Cambio Climático es implementado por la Asociación Boliviana para la Investigación y Conservación de Ecosistemas Andino-Amazónicos (ACEAA-Bolivia), la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA-Perú) y la Universidad Amazónica de Pando (UAP-Bolivia). Es parte del sector “Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas” del programa EUROCLIMA+, implementado por las agencias Expertise France (EF) y Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH.
  • Conoce más sobre el proyecto aquí.

 Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España. Su objetivo es reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países América Latina y el Caribe promoviendo la mitigación y adaptación al cambio climático, la resiliencia y la inversión. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y ONU Medio Ambiente.

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