“Historias Resilientes”: El Proyecto “Resilientes” comparte el testimonio de Sandra Cruz

5 Junio 2021, Bolivia - En el día internacional del Medio Ambiente, se comparte la historia de Sandra Cruz, productora hortícola platense. El texto es un adelanto de las crónicas que elabora el proyecto Producción resiliente de Alimentos en Sistemas hortícolas-ganaderos de la agricultura familiar en regiones climáticamente vulnerables de Argentina y Colombia, del sector Producción Resiliente de Alimentos, del programa EUROCLIMA+.

Sandra Cruz aún recuerda la tormenta de aquel mes de febrero. El viento apareció de pronto y en una ráfaga tan inesperada como violenta, desprendió de un soplido los nylon de todos los invernáculos, arrastró los palos y desplomó la estructura de las naves repletas de cultivos de verano. En unos pocos minutos no dejó nada. “Quedamos arruinados y no teníamos como volver a empezar”. Las tragedias climáticas tienen esa lealtad con el calendario. Sandra Cruz tiene la marca de ese 5 de febrero, el soplido del viento con ráfagas de 100 km/h, la danza furiosa de los nylon volando y ajándose por los cielos de las quintas. Tiene también memoria de la luz, que se cortó por horas, por días, por semanas. Del generador que no llegó, porque no había plata que lo pueda pagar. Y tiene también la imagen de la nada que sobrevino después, cuando se arruinó por completo la cosecha y no tenían como volver a empezar. 

El evento climático afectó a todo el cinturón hortícola del Gran La Plata. Con la destrucción  parcial -y en algunos casos total - de las estructuras bajo cubierta, los cultivos de hortalizas y las flores sufrieron daños irreparables.  A esta situación se le sumó la caída del tendido eléctrico (postes, cableado, transformadores), con un impacto directo sobre el funcionamiento del sistema de riego, lo que generó pérdidas adicionales sobre los cultivos que, si persistieron la tormenta, no soportaron la falta de riego por corte prolongado de luz. 

En 2017, una hectárea de invernadero, con su estructura básica, tenía un costo aproximado de 1 millón de pesos. Las pérdidas superaron los 350 millones, a los que se sumaron los cultivos afectados por la falta de suministro eléctrico posterior al evento climático. Producciones de pimiento, berenjena y tomate implantados bajo cubierta, sin la estructura del invernáculo, sufrieron daños irreversibles. La caída de los cultivos, incidió de modo directo sobre la oferta, el volumen y la calidad de las hortalizas en fresco, que interrumpieron el abastecimiento.

La tormenta puso en evidencia varias cuestiones: las condiciones de producción, el acceso a la tierra, la precariedad del hábitat, la dependencia energética. Visibiliza también lo intangible: los sueños, las horas, los días, las semanas, los meses de trabajo, las madrugadas en el surco, los mediodías al sol, la espera, las agallas, el futuro. 

Todo eso se lleva un ventarrón. Y arrastra con la lluvia, el granizo y la inundación a miles de familias migrantes, vulnerables y precarizadas, rentistas en su mayoría, que pueblan los bordes productivos de las grandes ciudades y en este caso, alimentan con sus hortalizas frescas a más de 11 millones de habitantes del área metropolitana. 

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Todo eso marca el 5 de febrero para Sandra Cruz, nacida en Bolivia hace más de cuatro décadas, venida a los 2 a la Argentina, madre de 6 hijos, productora agroecológica desde la hora cero de aquel mes acuariano de 2017, sellado  en la biografía productiva, como el verano en el que se desplomaron los invernáculos y  en el fondo del subsuelo  de su ánimo, abatida con todo lo que se llevó el ventarrón, dijo que así, basta, que así, no. Y  se animó a otra cosa.  

El de La Plata es el cordón hortícola más grande del país. Enclavado en el periurbano de la región metropolitana sur de Buenos Aires, abastece al principal centro de consumo de la Argentina, con un mercado que supera los 11,5 millones de habitantes. Este cordón es un claro ejemplo para entender de qué modo en las interfaces de lo urbano-rural se presentan tensiones vinculadas con el uso del suelo y el agua, la disponibilidad de mano de obra, la pérdida de recursos y servicios ecosistémicos fundamentales para el futuro, el deterioro del hábitat rural y del borde urbano. Matías García es investigador del CONICET y hace muchos años que estudia la evolución de este cordón hortícola: “Se trata de dinámicas aceleradas de cambio, que se agravan con los escenarios de crisis ambiental y cambio climático, evidencian conflictos socio-ambientales y económicos emergentes”. 

Desde sus cátedras universitarias de La Plata y Florencio Varela, describe cómo el modelo productivo platense se asienta en tres pilares que le brindan competitividad: el rol del horticultor boliviano, la explotación de la fuerza de trabajo y la tecnología del invernáculo.  Analiza también lo que él describe como externalidades negativas: “Es un sistema que da a entender que la única forma de resistir o persistir, es a través de la exacerbación del modelo: más insumos, más invernáculos, más explotación. Uno de los efectos adversos es sobre el ambiente: el impacto de los agroquímicos, la sobre explotación de agua, la caída de biodiversidad. Esto genera impactos más o menos evidentes. Uno de los impactos más notables se ve en las tormentas cada vez más frecuentes y furibundas. Arrancan los invernáculos como si fueran un castillo de naipes. La salida de este círculo vicioso no es fácil ni sencillo, pero es necesario y evidente que es a través de la agroecología, por sus efectos sobre el ambiente, pero también sobre la economía y las familias que viven y trabajan en este sector. No conozco a Sandra Cruz, pero la historia de este cordón está escrita con numerosas sandras. Su historia se repite.”. 

Quien sí conoce a Sandra es Camila Gomez. Extensionista de larga data y actual jefa de la AER La Plata, recorre desde hace años las quintas de las familias y caracteriza las condiciones actuales  de producción: “el arrendamiento significa para la mayoría de los horticultores familiares un costo fijo  significativo que condiciona el uso del espacio y los ritmos de producción. Los arrendatarios están forzados a producir lo máximo posible en el menor tiempo disponible, con un uso muy extractivo de suelos y una alta dependencia de insumos externos que garantice los niveles de productividad en períodos relativamente cortos de tiempo”.

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 Explica que, de esta manera, el uso de cubiertas plásticas, materiales híbridos, enmiendas de origen animal poco compostadas, insecticidas, fungicidas, fertilizantes y otros productos similares de síntesis químicas, caracterizaron el trabajo de las familias en la mayoría de los cinturones hortícolas y favorecieron a numerosas casas proveedoras de insumos y de, crédito (no siempre formal) y financiamiento temporal.

-Si esta tierra fuera mía, no tendría esa necesidad de producir,  producir y producir para pagar el alquiler, dice Sandra Cruz. Tengo que tener invernáculos para acelerar la producción y pagar el alquiler, la luz, además del estudio de mis hijos. Si la tierra fuera mía, no tendría tantos invernáculos, lo hago porque no llego a pagar mis cuentas.

Cuando a Sandra Cruz se le desplomó en 2017 toda su quinta y los plásticos se le volaron, supo que tenía que hacer otra cosa. Entonces se acercó a un grupo de productores del MTE y escuchó por primera vez la palabra agroecología.

-De qué se trata eso? preguntó en la primera reunión. Y lo que le contestaron la llenó de curiosidad.

-Funcionará?  Repreguntó al minuto. Y le dijeron que sí, que funciona.

 - Y si falla y perdemos todo?.  Le instaló una duda razonable su marido, quien entre la tormenta y los precios planchados de la temporada anterior, no estaba en condiciones de perder otra vez.

Sandra es buena negociadora. Y se impuso: “Decidimos probar con un pedacito de campo y resultó”.

Desde la agencia de extensión del INTA La Plata, Camila Gómez y su equipo proponen un manejo con base agroecológica, a través de acciones que favorezcan los procesos que de modo natural ocurren en el ambiente productivo y que, indirectamente, benefician el desarrollo de los cultivos. “Se trata de pensar el trabajo en las quintas desde una mirada ecológica e integradora que identifique los distintos componentes y recursos presentes para su aprovechamiento”, explica la investigadora Marisol Cuellas. Con el INTA y junto al Proyecto Resilientes de EUROCLIMA+, promueven la implementación de una alternativa de manejo de suelo que, en la jerga técnica se denomina abonos verdes: “consiste en sembrar una asociación de especies vegetales de rápido crecimiento para ser incorporados en el suelo de modo que favorezcan la materia orgánica, la liberación de nutrientes, y aumenten o incentiven la actividad microbiana del suelo”, explican en sus talleres con familias productora Camila y Marisol. Cuentan que en la quinta de Sandra, los abonos verdes se implementaron en una superficie bajo cubierta (invernáculo), afectada por condiciones de salinidad asociadas al manejo extensivo del suelo y a las condiciones del agua de riego. 

La práctica de abono verde es una alternativa del manejo que está en el marco de los principios de la agroecología y contrarresta sus efectos negativos. “Esto lo hacemos por el proyecto Resilientes de EUROCLIMA+ pero también como una actividad de incorporación de nuevas especies como batata, zanahoria y papa. Por un lado, porque contribuyen a garantizar la diversificación que demandan los consumidores, pero también para incrementar la diversidad cultivada en el sistema, que puede significar un mejor manejo sanitario y menor dependencia del uso de químico. Cuanto más diverso es un sistema, tanto en especies cultivadas como espontáneas, hay mayor autocontrol o autoregulación de plagas y enfermedades”, aseguran. Cuentan que, también incorporaron junto a Sandra el uso de biopreparados, con talleres y puesta a prueba de algunos fermentos orgánicos y sales minerales. “En el último tiempo, a partir de un proyecto de Pro Huerta, que puso en funcionamiento la biofábrica del MTE rural se aislaron y multiplicaron tricodermas que son hongos del suelo que favorecen el crecimiento de las especies hortícolas. Son acciones indirectas de aislamiento y multiplicación de hongos benéficos del suelo que se llevan a cabo en la biofábrica del MTE y se prueban en la quinta de Sandra

-Funcionará? se preguntó hace 4 años Sandra Cruz, cuando la tormenta arrasó su producción y volteó una buena parte de sus invernáculos. Y se animó a probar otra cosa. Desde entonces, asistió a talleres, aprendió sobre biopreparados, abonos verdes y boccachi. Un nuevo diccionario le otorgó sentido a sus saberes pre-invernáculo. “Bajo cubierta es todo más acelerado, a campo es un poco más fácil, la lluvia colabora con el riego, la verdura sale más rústica, es verdad, pero sobre todo hay más ayuda de la naturaleza”.

- Y por qué decidió hacer agroecología?

Por el clima, por nosotros, por nuestra salud, por nuestros hijos. 

Sobre el proyecto

“Resilientes” es un proyecto ejecutado por el INTA (Argentina) y el CIPAV (Colombia), financiado por el programa EUROCLIMA+. El objetivo de Resilientes es aumentar la capacidad adaptativa de 190 familias en áreas de alta vulnerabilidad a los efectos negativos del cambio climático. En Argentina en tres localizaciones: en Traslasierra(Córdoba), Patagonia Norte (Neuquén y Río Negro) y el Cinturón Hortícola Platense (La Plata – Bs.As.) y en la región de Caquetá (Colombia). Aquí se presenta la historia de vida de Sandra Cruz, horticultora de La Plata. En esta zona, el Proyecto Resilientes trabaja junto a 50 familias hortícolas en la discusión, co-diseño e implementación de medidas de adaptación para la gestión del agua, la biodiversidad y el fortalecimiento organizacional. 

Más información:

Este texto y el video que se incluye es un extracto y adelanto de Historias Resilientes.  Fueron publicadas aquí el 5 de junio, en el Día del Medio Ambiente.

Area de Comunicación del INTA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Sector Producción Resiliente de Alimentos: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fotos y video: Paula Aguilera

Ver el video de la entrevista con Sandra Cruz:

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